“CONCEPTOS CLAVES PARA ENTENDER LA HISTORIA”
1° año Bachillerato Ref. 2006
Prof. Horacio Machín Machín
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¿Cómo definimos actualmente a la
Historia?
Según el profesor e historiador José Rilla, egresado del Instituto de Profesores Artigas, e
investigador del CLAEH (Centro Latinoamericano de Economía Humana) define
actualmente a la Historia:
Como la disciplina que estudia las
sociedades en el tiempo, la historia vive hoy -1998- una conmoción en sus
fronteras y en sus límites. En la medida que
-como decía Marc Bloch- desde el presente es que le preguntamos al
pasado, ello tiene varias consecuencias para la definición. La primera es que
siempre estamos rescribiendo la historia. Ella es siempre una indagación
interesada y hasta prejuiciosa del pasado. En segundo lugar, ello le resta
probablemente estatuto científico en tanto vamos cambiando nuestra
interpretación de la misma masa de hechos, es decir, vamos creando nuevos
hechos a la vez olvidamos y relegamos otros. No hay que inquietarse demasiado
por eso, porque la ciencia no es el único discurso racional del que dispone la
humanidad para conocerse. Y porque afortunadamente –además- ha perdido la
dimensión profética que tuvo en el siglo pasado. Con todo, si aspira todavía a
ser una ciencia social, debe ser tan consciente de sus posibilidades como de
sus limitaciones. Se trata de construir un saber sometido a una autorregulación
exigente, que no habilita a la omnipotencia y requiere de la paciencia.[1]
Hoy la Historia
como disciplina social, según José Rilla, debe hacer frente a algunos
desafíos, a pesar de ser una de las más antiguas, hoy sabe que eso no le da
derecho a casi nada, porque
… no tiene el monopolio de la
construcción de la memoria. No puede bastarse a sí misma y necesita del
concurso y desafío de otras ciencias, a las que hace avanzar pero que después
la relegan. Tiene además un compromiso mayúsculo con la inteligibilidad de los
conocimientos del saber. Creo que el principal desafío está mucho más en la
seriedad que en la identidad del esfuerzo por el compromiso.[2]
¿Por qué la
Historia es considerada como ciencia?
La Historia es una ciencia porque utiliza el método
científico donde se formulan Hipótesis, luego se elabora una Teoría y de ella
se obtiene conclusiones.
Las hipótesis son el punto de partida, el instrumento
de investigación para resolver un problema, mientras que la Teoría es el
conjunto de hipótesis que permiten explicar e interpretar los hechos.
¿Cuáles son
los instrumentos y las fuentes que utiliza la Historia en la construcción del
conocimiento?
Una manera de definir a una ciencia o a
un modo de conocimiento es tratando como base sus instrumentos. La pregunta se
puede reformular de una manera interesante, aunque algo retórica: ¿en qué
trabaja un historiador, cómo trabaja y con qué trabaja?
… El objeto es
evanescente, es decir, teniendo a pensar que el pasado ya fue, pero que lo
reconstruimos por legítimo interés. Desde sus huellas, los historiadores
construimos nuestro objeto de estudio.
Los instrumentos permiten nuevos
abordajes, pero no son inocentes; en general son los problemas nuevos los que
producen instrumentos nuevos.
¿Quién hubiera pensado hace un siglo que
las novelas policiales podrían hablarnos de una pasión de la sociedad
contemporánea por el orden; o que una confesión de un campesino del
renacimiento podría informarnos también acerca de una cultura, de una
mentalidad, de un precursor programa emancipatorio; o que una historia clínica
dice tanto de un enfermo como de la sociedad en que vive.[3]
Toda investigación histórica se hace mediante tres
fuentes principales de información; los documentos, la tradición y los restos
materiales.
1. Los documentos:
constituyen el elemento principal para conocer la Historia, y los mismos nos
informa de aquellos hechos o de una época determinada, gracias a que el hombre
conoció la escritura.
2. La tradición:
cuando algunas sociedades carecen de documentos escritos la tradición es el
relato de los acontecimientos del pasado trasmitidos oralmente de generación en
generación, ha esto la denominamos ‘Historia Oral’.
3. Restos materiales: para reconstruir una época cuando no tenemos documentos escritos o
para reforzar a los que ya tenemos, muchas veces el historiador recurrió a los
restos materiales como: los utensilios, las armas, grandes construcciones como
templos, palacios y tumbas dejadas por los grupos humanos en su evolución.
¿Cuáles
son las ciencias auxiliares de la Historia?
El conocimiento histórico se logra por
medio de las fuentes y a través de las ciencias auxiliares de la Historia, hoy
en día las más útiles son la Geografía, la Cronología, la Arqueología, Antropología, la Filosofía, la
Sociología, la Demografía, la Política, etc.
La Geografía
según el profesor Víctor Cantón
la define como:
La disciplina, que en
un contexto espacial, estudia los diversos ambientes, en variadas escalas
(local hasta global), teniendo en cuenta el soporte natural de los mismos en
relación con las sociedades y los usos que las mismas le dan a esos ambientes.
Por otra parte, la Geografía ha librado internamente una dura batalla entre la
Geografía Física y la Geografía Humano-Económica, muchas veces sin comprender
que la verdadera Geografía integra fuertemente ambos aspectos y que el aporte
que un geógrafo puede dar a la solución de problemas prácticos pasa por el
enfoque integrado de la sociedad y la naturaleza a través del estudio del
paisaje.[4]
La Cronología
es una ciencia cuyo objetivo es medir y dividir con exactitud el tiempo. La
ayuda que le proporciona a la Historia es ubicar los acontecimientos en el
pasado y determinar el mayor o menor grado de proximidad de los hechos
históricos entre sí, o con respecto a nuestros días. Los distintos pueblos del
mundo, miden el tiempo a través de años y la gran mayoría de ellos aceptan el
punto de partida ‘el Nacimiento de Jesucristo’, los acontecimientos ocurridos
antes del nacimientos de Jesucristo se cuentan en sentido inverso a lo que
hacemos nosotros habitualmente, y los años van acompañados con las letras A.C. El
fin de la Segunda Guerra Mundial fue en 1945, es decir mil novecientos cuarenta
y cinco años después del nacimiento de Jesucristo.
Para los musulmanes miden el tiempo desde la huída o ’Hégida’ de Mahoma
desde La Meca a Medina, durante el segundo Califato de Omar I, ocurrida Hégida’ en el 622 de la Era Cristiana, por
eso hoy están viviendo en el año 1391. Cómo llegamos a este resultado haciendo
la siguiente operación:
Año Gregoriano (G) menos Año
(Hégida) 2014 (G) –
622 (H) = 1392
Mientras para los judíos, al haber nacido el mesías, hoy están viviendo en el 2014,
sino en el año 5774, ya que ellos parten a contar desde el año 3760 A.C. fecha
convencional que marca la creación del mundo.
En su gran mayoría las sociedades en el
pasado y en el presente han usado o usan calendarios, y estos nos ayudan a
manejarnos cotidianamente con la representación del tiempo, para ordenar los
días, meses y años civiles. Para eso existen distintos tipos de calendarios,
por ejemplo: el calendario lunar (el musulmán), y el solar o gregoriano (el
nuestro).
El calendario musulmán se basa en el
ritmo de las fechas de la luna, el mes tiene 29 y 30 días, y el año tiene doce
meses con 354 días aproximadamente.
Nuestro calendario tiene origen en el
romano, pero fue modificado por el Papa Gregorio XIII, en el año 1583, quien
estableció que cada año dura 365 días, 5 horas, 48 minutos y 6 segundos, el año
tiene doce meses, y estos duran 30 o 31 días, salvo febrero que tiene 28 días
excepto a cada cuatro años que es de 29 días.
Existen
también otros tiempos más allá del social, como es el personal, natural y el
histórico.
El
tiempo personal: es el de cada
individuo, como vive, la sensación temporal es propia, la duración de una hora
muchas veces no es igual a la de los demás, porque está en juego las distintas
actividades que cada individuo realizó en un tiempo determinado.
El
tiempo natural: es denominado así
porque está determinado por los astros, es el tiempo que marca el paso de los
días y noches, y de las estaciones.
El
tiempo histórico: es tan vasto de
ordenar, para eso usamos la cronología que nos permite ordenar o periodizar los
hechos históricos, en el tiempo.
El ser un tiempo muy vasto, las unidades de
medidas son muy diferentes a las que usamos cotidianamente, por eso se mide el
tiempo en años, siglos, milenios, épocas, eras. Por ejemplo un siglo tiene 100
años, un milenio 1.000 años o dicho de otra forma 10 siglos.
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