6° SH-SE UNIDAD 1


“La Primera Modernización en el Uruguay”
El Militarismo ( a modo de repaso)



REPARTIDO N° 1.





“EL MILITARISMO 1876-1886”
“Paz, orden y progreso”
HISTORIA 2º AÑO de BACHILLERATO Ref. 2006
Profesor: Horacio Machín



• Lea atentamente los siguientes documentos:

          “Se invito al pueblo a seguir a casa del Coronel Latorre y todos concurrieron, al legar a su casa habitación, se lo encontró al Coronel Latorre esperando al pueblo en la esquina de las calles Soriano y Convención. Invitada la comisión hacer uso de la palabra, el Sr. Dr. Vázquez hizo uso de ella y dijo: que acéfalo el Poder Ejecutivo por la renuncia de Dr. Pedro Varela, el pueblo esperaba que el Coronel Latorre asumiera el mando, a fin de salvar la afligiente situación porque actualmente atraviesa”.

                             La  Tribuna


          “Lorenzo Latorre, hijo de inmigrantes y coronel del Ejército herido en la Guerra del Paraguay, llegó al gobierno en marzo de 1876 simbolizando la transición política y social del Uruguay en su primera fase de modernización. Tenía a su lado, como soporte y como presión, al núcleo de empresarios rurales más emprendedores y progresistas, organizados en la Asociación Rural del Uruguay, fundada en 1871 para responder a la ‘anarquía’ reinante en la política del país y adecuar la estructura productiva a las exigencias del mercado mundial”.


                       Caetano y Rilla, “Historia contemporánea del Uruguay. De la colonia al Mercosur”. 
                                                                                   Ed. Fin de Siglo, Montevideo, 1994. pp. 95-96
.


          El Profesor José Pedro Barrán expresa “… fundamentalmente durante el gobierno del Cnel. Lorenzo Latorre, el militarismo sentó las bases definitivas del principio de autoridad, creando una estructura de poder que fue, en esencia, la del Estado moderno y centralizado… Desde el ángulo político significó la sustitución de las banderas tradicionales y los ‘principistas’ por el gobierno de los grupos de presión más fuertes en lo económico (‘fuerzas vivas’) aliados al grupo de presión más fuerte en el poder real y coactivo: el ejército (…).”

1) ¿Quiénes y por qué  fueron en busca de Lorenzo Latorre?
2) Según la información brindada en los textos ¿cómo definirías un grupo de presión?

          “Mis opiniones personales son conocidas, y así como me honro de haber sido individualmente “colorado”, formando parte activa en las batallas que han ensangrentado la República, así también me hago  un honor en declarar que mi gobierno prescindirá absolutamente de nuestras discordias anteriores y de todo favoritismo de partido. Como partidista no quiero inaugurar en mi país, sino el gran partido de la moral pública, de la honradez administrativa, de la libertad en el orden, del respeto a las leyes y a todos los derechos garantidos por nuestra Constitución”.

                                                                            Lorenzo Latorre   

3) Siguiendo las opiniones personales de Latorre, en ¿qué principios se basaría su gobierno?


OPINION DE LA A.R.U. de  LATORRE

          “...Hemos de concluir este artículo diciendo que la campaña es habitable, gracias al vigor y la energía del coronel Latorre; y el país rural que es el verdadero país, se lo agradece sinceramente...”

                                Domingo Ordoñana, 1° de Mayo de 1877
                                                                       

          “Hoy el estanciero se respeta, el capataz obedece, el peón trabaja y la familia economiza... ¿Cómo no ha de estar prestigiada una era semejante”.


                                Domingo Ordoñana, 1º de Setiembre de 1877

          “Todo lo que acaba de decirse y mucho más que no queremos decir, es lo que realmente hacia la campaña habitable y si cuando se levantó la nueva entidad personificada en el señor Latorre la saludamos  con toda era o nuevo período histórico de orden, sin el cual la misma nacionalidad corría peligro de desaparecer ...”


                                  Domingo  Ordoñana, 1º de Noviembre de 1877
         
          “El orden será el primer objeto de la administración”. El gobierno que eso dijo y el Gobierno que eso hizo, fue el Gobierno Provisional del Coronel D. Lorenzo Latorre y todos palpamos la verdad, todos disfrutamos de las ventajas del exacto cumplimiento de aquellos propósitos, y al decir esto, creemos hacer justicia a la justicia misma...”
      
                          
Domingo Ordoñana, 30 de Mayo de 1879


Central, 23/10 - 1877.10.50.

Gobernador Provisorio Latorre, Montevideo, al Capitán de la 2ª. Comandancia destacada en el Salto.
Noticias oficiales de esa, me hacen saber que una gavilla ha pretendido dar un malón. ¿Qué hacen sus infantes, que no se han puesto en campaña? ¿Para qué están al servicio de orden y de las garantías de los Departamentos? Quiero que, de acuerdo con el Jefe Político, se mueva Ud. A fin de acabar con esos bandidos. Si sus soldados no son capaces de nada, dígamelo, para quitarlos a Ud. y a ellos. Lo saluda.”

Central, 23/10 – 1877. 10:45 a.m.

“Gobernador Provisorio Latorre, Montevideo, a Jefe Político de Salto (Juan Cruz y Costa).
Recibí  telegrama. Espere V.S. la llegada del Oficial 1º. Trasládese sin pérdida de tiempo a pedir la extradición del bandido Santana y no perdone esfuerzo para terminar con esos ladrones de frontera. Lo saluda”.
   
4) Con lo trabajado anteriormente, enumere algunos motivos que producían desórdenes en la campaña.
5) ¿Por qué Domingo Ordoñana hablaba tan bien de Latorre?



REPARTIDO N° 2.


“SELECCIÓN DE TEXTOS DEL PERÍODO CIVILISTA”
HISTORIA 3º AÑO de BACHILLERATO Ref. 2006
Profesor: Horacio Machín

• Lea atentamente los siguientes textos.

          “Es indudable que el gobierno tiene y tendrá siempre, y es necesario que lo tenga, una poderosa y legítima influencia en la designación de los candidatos del partido gobernante, y entonces de lo que puede acusársele es del buen o mal uso que haga de esa influencia directriz, pero no de que la ejerza, y mucho menos podrá decirse racionalmente que el ejercicio de esa facultad importe el despojo del derecho electoral de los ciudadanos”.


Julio Herrera y Obes, (15 de febrero de 1893 mensaje ante la Asamblea General).


          Herrera como ministro de gobierno de la presidencia de Máximo Tajes afirmó su liderazgo, mientras el presidente hablaba de superar las diferencias partidarias, Herrera propone “la bandera colorada al tope”, expresión que se puede extraer de la siguiente cita de Eduardo Acevedo: “…Y fue por eso que hubo un movimiento general de sorpresa, cuando en la fiestas cívicas del mes de abril de 1887, apareció una bandera roja en la parte más alta de la gran torre de hierro construida en la Plaza Independencia, para los primeros ensayos del servicio alumbrado eléctrico.
          Tratábase de un  número del programa de su Ministro de Gobierno, doctor Julio Herrera y Obes, que iniciaba en esos momentos sus trabajos políticos para la próxima elección presidencial”.
Citado por Enrique Méndez Vives, “El Uruguay de la Modernización 1876-1904”, p. 68.


Según Zum Felde en su libro “Evolución Histórica del Uruguay” señala que:
         
          “El presidencialismo es el resultado de dos factores: 1º. La eliminación sucesiva, del uno por el otro, del caudillaje y del militarismo; 2º. La Constitución de 1830, concentrando en el cargo del Presidente un poder casi omnímodo. Al eliminar las dos fuerzas: el caudillismo y el militarismo, todo el poder refluye, naturalmente, al centro constitucional, al presidente de la República; dotándolo de toda la fuerza del país. Él dispone a su arbitrio del ejército pues nombra y destituye, mueve y modifica: es Jefe supremo. Él dispone asimismo de los departamentos, pues nombra y destituye Jefes Políticos y Comisarios; él dispone de la Administración toda, pues él nombra y de él dependen todos los empleados públicos. Pero la función principal del Presidencialismo es ser elector. El Presidente elige, en efecto, a los diputados y senadores, por medio de sus clubes en la capital y de las policías en campaña. La prepotencia del Comisario en los pagos rurales, que se erige con Latorre, se consolida con Herrera. Él es quien gana las elecciones en los departamentos por coacción, por el fraude o por la violencia. Dispone de la administración, de la justicia y de la fuerza armada, él tiene mil medios de ganar la elección sin llegar a la violencia, aunque no deje de llegar a ella si es necesario”.

RESPONDA

1) Explique brevemente que entiende por “influencia directriz”.
2) Analizando la siguiente expresión de Julio Herrera y Obes “la bandera colorada al tope”. ¿Qué consecuencias políticas ocasionó en los últimos años del siglo XIX?
3) ¿Cómo definiría usted “El Presidencialismo” teniendo en cuenta lo que dice Zum Felde?
4) Hoy en día, El Presidencialismo como lo define Zum Felde, puede estar vigente. Fundamente su respuesta.


REPARTIDO N° 3.

“Crisis de 1890 y el fin del Uruguay Pastoril”
Historia 3° año de Bachillerato Ref. 2006
Profesor: Horacio Machín


Camino a la crisis

La crisis de 1890 fue una crisis financiera, como resultado de la especulación que estaba aconteciendo en Uruguay, ya que se venían disfrutando de los frutos de la modernización, durante el modelo económico, ‘agroexportador’.
Durante el gobierno del Coronel Lorenzo Latorre, y en los últimos años del militarismo, se pudo observar un crecimiento ‘aparente’ de la economía, y un aumento de la especulación, que desencadenará en la crisis del ‘90.
El proceso de modernización, permitió insertar a nuestro país lentamente en la economía mundial, como proveedor de productos pecuarios: cuero, carne salada, carne enlatada y lana.
En los años ‘80s, el país alcanzo la producción límite en el sector pecuario, con 8 millones de vacunos, y 5 millones de ovinos; salvo los años 1888 y ‘89, cuando las precipitaciones fueron abundantes, trayendo como secuela la disminución del stock lanar, al mismo tiempo a nivel internacional comienza la caída de los precios internacionales de nuestros productos pecuarios, debido a la onda depresiva que había dejado, las crisis financieras de 1873 y 1875.

¿Qué nos dejó la crisis de 1873?

Las consecuencias calaron hondo en la actividad económica uruguaya, y en la balanza de pagos. La respuesta para salir de la misma, vino por parte del poder ejecutivo, a través de una nueva legislación aduanera de 1875, presentada por Andrés Lamas, ministro de Hacienda.
En ella se establecía el proteccionismo, con el objetivo de generar mayores ingresos para el Estado, y estimular la industria nacional; por ejemplo, se gravo las importaciones de bienes de consumo, y aquellos artículos que competían con los nacionales (vinos, calzado, ropa), sufriendo recargos que iban entre el 20% y el 90%; por otro lado se liberaba el ingreso de materias primas, para fomentar la industria nacional, ambas medidas ponían un freno a la política antiproteccionista de Berro. 
El gobierno por su parte, decidió suspender el pago de la deuda pública, lo que incrementó las protestas de los sectores altos de la sociedad y de aquellos extranjeros residentes en el país, porque tenían en sus manos, los bonos de la deuda pública.
También se emitió una suma importante de bonos de deuda, que tenían como garantía propiedades inmuebles del Estado, y se decreta el curso forzoso e inconvertibles.
Todas estas medidas que se instrumentaron como respuesta a las crisis, afectaba los intereses del alto comercio ya que aumentaban los impuestos de la Aduana que ellos controlaban, se dejaba de pagar una deuda pública que ellos poseían y se emitía papel moneda sin la base en oro, que el alto comercio monopolizaban.  
Esta ‘elite comercial’ pactó en no utilizar el papel moneda para satisfacer todos sus compromisos, los cuales eran pagos en oro, y suspendieron las relaciones comerciales con quienes no cumplieran con lo establecido.
Con esta actitud el alto comercio le erigió un cerco monetario y financiero al poder ejecutivo, y como salida se intentó reflotar el ‘Banco Maúa’ perteneciente a la ‘banca cursista’, ésta medida tomada por el gobierno, el Ministro de Guerra Lorenzo Latorre se opuso.
El Presidente Pedro Varela no puede dar respuestas estables a la crisis, abandona el cargo y los comerciantes y banqueros extranjeros que estaban operando en nuestro país, fueron en busca de Lorenzo Latorre, y para eso:

Se invito al pueblo a seguir a casa del Coronel Latorre y todos concurrieron, al llegar a su casa habitación, se lo encontró al Coronel Latorre esperando al pueblo en la esquina de las calles Soriano y Convención. Invitada la comisión hacer uso de la palabra, el Sr. Dr. Vázquez hizo uso de ella y dijo: que acéfalo el Poder Ejecutivo por la renuncia de Dr. Pedro Varela, el pueblo esperaba que el Coronel Latorre asumiera el mando, a fin de salvar la afligiente situación porque actualmente atraviesa”.
                             La  Tribuna

De esta forma llegan gobiernos fuertes, como los del ‘Militarismo’, quienes tomaran las medidas económicas esperadas por el alto comercio, siendo una de ellas el patrón oro como política monetaria.   

La llegada del Banco Nacional

El gobierno uruguayo en 1887, había contratado tres empréstitos en Europa, con el objetivo de poder rescatar la deuda consolidada en 1886, desde el gobierno de Máximo Santos, así fue como se decide contratar un préstamo por 20 millones de pesos a la casa bancaria Baring Brothers, en Inglaterra.
Al país llegó $ 15.000.000, luego de haberse deducido gastos por la transacción y comisiones, un porcentaje del monto que recibió nuestro país sería empleado en proyectos de colonización y obras públicas.
También se debe agregar el Empréstito Municipal de Montevideo, para la realización de obras de gran importancia las cuales llegaban a los $ 5.000.000, y en 1890 se vuelve a solicitar otro préstamo por el valor de $ 9.400.000, la suma de estos empréstitos fueron
La llegada de estos capitales fueron lanzados a la circulación, con lo cual fue alterando la actividad financiera, en un país con un mercado interno relativamente reducido, con una nutrida plaza bancaria, en tiempos donde la especulación con las acciones y los valores en Bolsa, estaba dando buenos resultados. 

La llegada de nuevas compañías[1]

La primera modernización del Uruguay, trajo las primeras transformaciones tecnológicas y urbanas; las mismas se fueron dando paulatinamente, a medida que iban llegando inmigrantes, y el capital extranjero.
Los nuevos inmigrantes desarrolló la clase media, y fortaleció a la débil burguesía mercantil montevideana, mientras el otro grueso de los recién llegados, eran proletarios, y con la llegada de estos últimos, comienza a generarse ‘la cuestión social’, tan importante para el Uruguay de finales del siglo XIX.         
Montevideo estaba necesitado de inversión extranjera, para comenzar a embellecer la ciudad, ya que en materia de industria de la construcción había un alto desarrollo, fruto del aumento de carpinterías, herrerías, y hornos de ladrillos.

A medida que el capital extranjero incidía en las estructuras del país y en las formas de sus clases dirigentes, aunque movido por sus propios intereses, contribuía, sin proponérselo, al desarrollo económico y técnico y a una profunda modificación de las costumbres. El torbellino del capitalismo incipiente arrasaba con el pequeño mundo aldeano de la austeridad, la permanencia y la monotonía. La revolución habitacional sería una de las consecuencias de este cambio de la vida cotidiana…[2]

Las sobrias construcciones coloniales, donde se alojaba la sociedad hispánica criolla, principalmente la cual no ostentaban demasiado en sedas, ni en oro, comenzaron a ser desplazados por las construcciones de lujosas mansiones, o palacios, de los cuales hoy han quedado pocos de ellos.
Esta nueva arquitectura se introdujo en Uruguay, y en especial en Montevideo, por las nuevas oleadas de inmigrantes, que comenzaron a llegar a partir de 1860, algunos de ellos adinerados, otros venían como altos funcionarios del capital extranjero y mientras durara su estadía en nuestro país, querían tener el más elevado confort, por eso hacen uso de esta ‘arquitectura de lujo’, algo poco desarrollado para aquella sociedad conservadora y algo rústica en sus costumbres.
La otra cara de una misma moneda, era la situación por la que pasaban los inmigrantes pobres, y los sectores sociales más vulnerables de aquel Montevideo, uno de esos casos es el de los afrodescendientes, un claro ejemplo de ‘excluidos o marginados’, quienes vivían en los conventillos. Uno de los más conocidos era denominado, ‘Medio Mundo’.



El mismo fue construido a finales del siglo XIX en la calle Cuareim 1080, hoy Zelmar Michelini; allí había 54 habitaciones, las cuales estaban distribuidas a lo largo de las dos plantas, en torno a un amplio patio con aljibe.[3]
En dicho patio, los niños jugaban, las amas de casas tendían su ropa, las distintas mascotas circulaban entre sus moradores, mientras en muchas de esas habitaciones vivían muchas familias de inmigrantes de escasos recursos.

 

Un informe sobre el problema habitacional de la ciudad de Montevideo en 1880, arrojó como resultado que habían: “469 conventillos con 7.053 cuartos donde vivían 14.859 personas así distribuidas: 5.756 hombres, 4.117 mujeres 2.664 niños y 2.322 niñas; el total representaba la quinta parte de la población montevideana en ese año.”[4]        
Datos de la época recabados por un censo de 1884, arrojó la cifra de 164.028 hab. para el departamento de Montevideo, de los cuales 91.247 eran nacionales y 72.781 extranjeros; de los cuales 32.829 eran italianos y 22.122 españoles.
La fuerte presencia de estos inmigrantes motivo a Emilio Reus, Francisco Piria y Florencio Escardó, fundar varios barrios y rematar solares, para aquellos inmigrantes que habían ahorrado dinero, para ello se les otorgaba facilidades para la financiación de la compra de solares y construcción de sus casas.
En el caso de Emilio Reus[5], joven madrileño, graduado como doctor en Derecho y Filosofía, además de ser un importante empresario, decidió radicarse en Buenos Aires, a raíz de un mal negocio bursátil que lo llevo a la quiebra en España.
Una vez instalado en Buenos Aires, comienza otra vez con sus negocios y logra amasar una nueva fortuna, pero una segunda quiebra lo hace emigrar a Montevideo; antes remata todos sus bienes, y paga sus deudas.
Alrededor de 1887, Uruguay vivió un auge de las actividades financieras, con un total de 27 bancos que operaban en una plaza tan pequeña como lo era Montevideo en esos años, y entre ellos estaba el Banco Nacional.
Emilio Reus una vez instalado en nuestra ciudad, trabajo incansablemente y con su audacia en los negocios, levanto un imperio en muy poco tiempo, convirtiéndose en uno de los principales financistas del Uruguay.
Fundó el Banco Nacional, en tiempos de Máximo Tajes, y fue gerente del mismo desde 1887 a 1888.
Dicho banco tenía un capital de $ 10.000.000, en acciones de $ 100, fue dividió en dos secciones por un lado la ‘comercial’ y la otra ‘hipotecaria’, y con una concesión a 40 años.
Al nuevo banco concedió préstamos a medianos agricultores y ganaderos, ya que los grandes hacendados y el alto comercio montevideano, realizaban sus operaciones financieras a través del Banco Comercial.
Al nuevo banco: 
  
Se le otorgó la facultad de acuñar moneda nacional hasta $ 10 millones y establecer Casa de Moneda. Se le autorizó a emitir billetes hasta el duplo de su capital en billetes de $ 10 a $ 500 y emitir billetes fraccionarios hasta el 40%, con la obligación de un encaje metálico del 25%. El Banco además monopolizaría el servicio de la Deuda pública y los depósitos judiciales, poseía exenciones fiscales y otorgaba al gobierno un giro en descubierto hasta $ 1.500.000. El gobierno designaría el Presidente del Banco, la tercera parte del Directorio y al jefe del departamento de Emisión.
… El Banco Nacional lanzó la suscripción pública de sus acciones en julio de 1887. Ofrecida una suscripción de 20 mil acciones por un total de 2 millones de pesos, en diez días los registros recibieron ofertas por 16 millones. Lanzadas a la Bolsa, las acciones meramente suscritas, adquirieron rápidamente el duplo de su valor nominal.[6]
  
Emilio Reus en 1888, decide abandonar el banco, y se lanza a crear una empresa en el rubro de la construcción, una rama de la industria en plena expansión en el Uruguay de finales del siglo XIX, la Compañía Nacional de Crédito y Obras Públicas.
Dicha empresa fue la más grande conocida hasta ese momento en Montevideo, considerado como el primer ‘meganegocio inmobiliario’ uruguayo.
El capital de la compañía fue estimado en 20 millones de pesos en oro, con un total de 200.000 acciones, y cada acción costaba 100 pesos oro.
Cuando las acciones se pusieron a la venta, inmediatamente fueron compradas por familias más ricas y de clase media acomodada montevideana. Luego se comenzó a construir las viviendas del barrio Reus Norte, a un ritmo frenético, para ello se empleo a 2.000 hombres, por día se utilizaban 500 carros de carga para transportar arena, ladrillos, cal, pizarras y vigas.
Los hornos de ladrillo en la ciudad de Montevideo no daban abasto, y se debió recurrir a los hornos de otros departamentos del Uruguay.
En 18 manzanas, se logró levantar 27 cuerpos de edificios con un total de 531 casas, todas ellas poseían conexiones de aguas corrientes y con los caños maestros. Este proyecto urbanístico, diseñado y planificado para la clase trabajadora, estaba conectada con el centro montevideano, a través de dos líneas de tranvías: la Oriental y la del Reducto, así de esta forma la clase trabajadora podía llegar rápidamente a sus respectivos trabajos, y a los distintos servicios que el centro ofrecía.
Ese sueño de la ‘ciudad de la clase trabajadora’, se vio frenado cuando en 1889 se comienzan a percibir, los primeros indicios de una crisis económica y financiera, la cual termina en el crac de 1890.
En ese año, la Compañía Nacional de Crédito y Obras Públicas terminó quebrando, y el capital de la compañía pasó a integrar el capital del Banco Hipotecario, junto a la Sección Hipotecaria del Banco Nacional, también quebrado. Finalmente el Banco Hipotecario logró terminar las obras, y puso a la venta las viviendas para la clase trabajadora.
A continuación se presentan imágenes y fotografías de los dos complejos de viviendas económicas y unifamiliares, para la clase trabajadora, que Emilio Reus decidió levantar en Montevideo: el ‘Barrio Reus Sur’ en un área costera, la cual era azotada frecuentemente por duros temporales. Allí se estableció el barrio, ya se habían instalando actividades industriales, de servicios, y algunas familias de trabajadores, que habían podido ahorrar dinero para construir sus casas.

Barrio: Reus Norte (Villa Muñoz o Barrio de los Judíos) 2012
Foto: Horacio Machín 

Barrio: Reus Norte 2012
Foto: Horacio Machín  


El valor de la tierra era bajo, por ser esta una zona donde se localizaban las industrias, lo cual no era atractivo para la población de ingresos altos, invertir para construir allí sus residencias.Algo similar sucedía en donde se emplazó el Barrio Reus Norte, más conocido como Villa Muñoz, esta zona a finales del siglo XIX era conocida como ‘La Humedad’, ya que por esas tierras cruzaba un brazo del arroyo Seco, allí estaba la chacra de Echeverría, con una superficie de 68 hectáreas, y las quintas de Muñoz, Béjar y Hocquard.

La crisis propiamente dicha

La crisis finalmente se produce por la crisis ocurrida en Argentina y en los acreedores británicos hace que los capitales de aquéllos se retiren de dicha plaza y las cotizaciones de la Bolsa caigan velozmente.
Los argentinos que habían invertido en nuestro país, para salvar sus empresas, ya que los británicos que habían colocado sus capitales en el Río de la Plata, se vieron obligados retirar sus inversiones, para salvar sus casas matrices que se encuentran en Londres. A esto se le debe de sumar la quiebra de la Baring Brothers, y con ella varias quiebras en el Río de la Plata, resto en América Latina, Europa y los EE.UU.
Por ejemplo en 1889 quiebra un importante banco en París, al año siguiente quebró la Compañía del Canal de Panamá, y comienzan las dificultades en Baring Brothers. Ya habían pasado tres años de la crisis continuaban registrándose importantes quiebras a nivel internacional, por ejemplo 600 bancos y 4 compañías de ferrocarriles en EE.UU.
Es así que muchos señalan que esta crisis era una 'crisis de falsos valores', ambientada en gran medida por la cantidad de capitales que Santos y Tajes habían volcado al mercado en su afán de fomentar la inversión.
Como ya se detalló anteriormente, es una crisis dada por la especulación y producida en gran medida por el mercado interno, cosa que no se ha de repetir muy a menudo en el futuro, acompañado de un déficit de la Balanza Comercial y de la Balanza de Pagos.

Apoyándome en las palabras del Cr. Mario Buchelli, ex-director del Banco Central del Uruguay, alega que: 

La crisis de 1890 es quizás la más grave del Uruguay independiente. En 1887 los empresarios Reus y Casey fomentaron el desarrollo de amplias actividades, especialmente en los servicios. Se crearon trece bancos cuando antes sólo funcionaban cuatro. Se expandió el crédito y aumentó la actividad de la Bolsa, en donde se realizaban hasta tres o cuatro ruedas diarias. La especulación y el afán de ganancias se trasladó a la economía, salvo en el sector primario al reducirse las ventas de carne por el cierre del mercado brasileño y la escasa demanda de tasajo de parte de Cuba. Esa etapa expansiva terminó en 1890 con la quiebra de bancos y bancarrotas de empresas intermediarias, etc., produciéndose una caída muy fuerte en los niveles de actividad. Como ocurre hoy en día -2002-, la cadena de pagos había desaparecido y el crédito no llegaba al campo. El mismo fenómeno se daba en el sector urbano.[7]   

Para el Cr. Juan Eduardo Azzini, ex-ministro de Hacienda en 1959-62, durante los Colegiados Blancos sostiene:

Al regresar las grandes crisis económicas del Uruguay moderno, se destaca la de 1890 causada por la especulación bancaria e inmobiliaria de Emilio Reus. Como consecuencia de esta crisis se decretó el curso forzoso y la inconversión. Estas medidas llevaron a la quiebra a más de un millar de empresas grandes que, a su vez arrastraron a otras más pequeñas, provocando desempleo, reducción de sueldos y pasividades, algunas huelgas, hambre y, lo que puede sorprendernos, emigración.[8]

Mientras el Dr. Luis Bértola, profesor del Programa de Historia Económica y Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la UdelaR, afirma que:
           
Una de las características comunes a la mayoría de los períodos críticos de la historia económica de Uruguay es que hace eclosión una crisis financiera, como la que estamos viviendo. Sin embargo, esta ha sido siempre la coronación de un proceso de crisis de estructura productiva y de inserción internacional porque producimos bienes primarios intensivos en recursos naturales y dependemos de las oscilaciones de sus precios en el mercado mundial. En 1890 al igual que en la actualidad, un período de gran empuje exportador, auge especulativo inmobiliario y expansión de la banca terminó en una depresión muy profunda y en el reconocimiento de que el Estado tenía que tomar a su cargo proyectos de inversión que los sectores empresariales no estaban dispuestos a tomar.[9]

Soluciones para salir de la crisis

El gobierno de Julio Herrera y Obes instrumento una serie de medidas importantes para sanear la situación:

·     Aumento de los derechos de importación sin discriminar si eran productos de primera necesidad. o de lujo.
·         Rebaja de los sueldos a los empleados públicos entre un 10% y un 20%, y las pensiones en un 15%.
·         Renegoció la deuda pública: refinanció toda la deuda (la contraída en gobiernos anteriores y la que se había generado durante su gobierno), con un interés del 3,5%, obteniéndose así una rebaja importante en los intereses, pero se ampliaron los plazos de financiación, condicionando así a los próximos gobiernos.

Frente a esta situación, las medidas perjudicaron a los sectores más vulnerables, porque percibían rentas fijas, y las soluciones parecía como muy difícil de lograr, una vez más, los cambios en la situación mundial se encargaran de marcar el rumbo, para salir de los problemas económicos, que afectaban al país.
Si se recuperaba las economías internacionales, comienza la recuperación nacional, porque se puede colocar los productos uruguayos en el exterior, así se comienza a recuperación la balanza comercial cuando el incremento de la demanda de las materias primas producidas en el país y el consiguiente aumento que los precios de dichos productos experimentan.
Así comenzaron a aumentar los ingresos, la producción tradicional seguirá reinando en el Norte y Este del país y en el resto se verá la inversión en el área productiva consolidando a su vez el modelo ‘agroexportador’ o ‘crecimiento hacia afuera’, dicho proceso se había orientado hacia el mercado exterior.
Nuestras lanas y otros productos del sector agrícola comienzan a tener mucha aceptación en la industria francesa; de esta forma hasta los inicios del siglo XX, la economía uruguaya logrará constantes índices que marcan su recuperación luego del triste acontecer de 1890.   



[1] Lo analizado en este apartado forma parte de una investigación realizada por Horacio Machín para el XXVI CONGRESO DE GEOGRAFÍA Y AMBIENTE "Los fundadores" "Desafíos de las transformaciones en el espacio urbano. Planificación y Área Metropolitana: riesgos y oportunidades" Título: La segregación socioespacial desde el Montevideo colonial al presente Estudio de cuatro momentos GEOhistóricos del proceso de segregación socioespacial en la urbanización de Montevideo, a través del análisis de distintas fuentes iconográficas.
En lo vinculado a la creación del Banco Nacional, se amplió la información al respecto.
[2] Es importante tener presente que esta cita pertenece al argentino Juan José Sebreli de su obra: Buenos Aires, vida cotidiana y alienación, seguido de Buenos Aires, ciudad en crisis. Por lo cual lo que dicho autor expresa en esta cita, es lo que sucedía en Buenos Aires, pero lo que en ella se advierte es lo que en Montevideo sucedía, en ese mismo período histórico. Véase p.53.  
[3] En diciembre de 1977 las autoridades competentes desalojaron a sus moradores, dando así paso a su demolición debido a su tambaleante estructura.
[4] Castellanos, Alfredo R. 1971. Montevideo en el siglo XIX. Tomo 3. Colección “Nuestra Tierra”. Montevideo: Editorial Nuestra Tierra.
[5] La información correspondiente a Emilio Reus, es en base a la obra de Carlos Visca: “Emilio Reus y su época”, Editorial Banda Oriental.
[6] Rodríguez, Julio C. 1969. Los grandes negocios. Enciclopedia Uruguaya. N° 29. Colección “Enciclopedia Uruguaya”. Montevideo: Editores Reunidos.  p.179. 
[7] Anuario 2002. El País. Crisis actual no es la más grave pero no hay consenso en señalar la peor. http://historico.elpais.com.uy/Especiales/Anuarios/2002/tapa/informe/informe4.html (Consultado 7-04-2013 Hora 16:08)
[8] Anuario 2002. et.al.
[9] Anuario 2002. et.al.